Consejos para comprar zapatos que cuiden sus pies

Comprar zapatos en la mañana, caminar descalzo en zonas de poca asepsia y usar calzado inadecuado para la forma del pie y tipo de pisada influyen en las lesiones que más aquejan a esta parte del cuerpo. Los pies pueden ser tratados, literalmente, a las patadas.

No solo soportan todo el peso del cuerpo sino que además nos permiten movernos y desplazarnos, aunque a veces se aprovechan poco, como sucede con las personas sedentarias que, en promedio, solo dan 5.000 pasos al día. Otras, en cambio, les sacan el máximo provecho, como es el caso de los altamente activos, que pueden contar 12.500 pasos o más por día. Lo que se refleja en un buen estado de salud en general.

Lo curioso es que a estos órganos que nos facilitan la vida se les presta escasa atención. Y, además de tenerlos en el abandono, muchas veces se atenta contra su naturaleza cuando se eligen, por ejemplo, zapatos puntudos así el antepié sea de forma cuadrada o al obligarlos a caminar largas jornadas sobre tacones de más de 4 centímetros sin tener en cuenta que todo el peso corporal recae en el dedo 1, comúnmente llamado dedo gordo. El resultado es que se maltratan los pliegues de la uña, se encarna, se forman callosidades y se afectan las articulaciones.

Pero no crean que los más agobiados son los pies de las mujeres. Los de los hombres también se afectan por el uso de calzado inadecuado (muy apretado o que aumente la sudoración, como el de caucho) y como consecuencia del tipo de trabajo que realicen, el tiempo que permanezcan de pie o la práctica deportiva que realicen.

Higiene, el primer gran paso

Para evitar o tratar la aparición de hongos y otras enfermedades de las uñas y la piel es necesario:

  • Mantenerlos limpios y secos. Seque las áreas que están entre los dedos y las uñas. Si es posible, hágalo con un secador.
  • Evite el uso de zapatos muy ajustados; pueden generarle problemas.
  • Un breve diagnóstico de algún cambio en la piel de los pies y en la calidad de las uñas ayuda a prevenir enfermedades sistémicas. Por eso es importante revisarlos a menudo. Una persona con diabetes debe examinarlos todos los días.
  • Si acude al salón de belleza o spa, verifique que estén certificados y que las pedicuristas tengan guantes, gorro, tapabocas y un kit de bioseguridad compuesto por un glutaraldehido al 2 %, químico aprobado por la FDA (Food and Drug Administration) para desinfectar y esterilizar los instrumentos de trabajo; gel antibacterial y spray limpiador de la mesa.
  • No se retire la cutícula. Esta es una barrera natural de protección de la uña contra hongos y bacterias.

No es un simple hongo

Entre las lesiones más comunes figuran los hongos, de frecuente aparición en las plantas y en los espacios entre los dedos. Otras son los callos y las verrugas virales (mezquinos u ojos de pescado). Los hongos en las uñas se evidencian en su engrosamiento y lesiones blancas, amarillentas, pardas o descamativas debajo de estas, que las destruyen.

Sin embargo, no todo cambio en el color o descamación de la uña obedece a la onicomicosis. Una presentación similar tiene la psoriasis. Si observa una pigmentación negra, podría tratarse de un melanoma, una forma de cáncer frecuente en uñas, plantas y palmas.

Las infecciones por hongos en uñas y piel obedecen a la acumulación de sudor excesivo, por caminar descalzo en zonas húmedas como piscinas, saunas, turcos y baños públicos o hacerse el pedicure en salones o spas con escasa asepsia.

Sacando callo

Se generan en los puntos de presión de los pies al producirse un trauma repetido en las prominencias óseas por el uso de calzado inadecuado, de zapatos puntudos o tacones altos. El resultado es el aumento de grosor de la piel, que, en últimas, es una defensa natural al producir queratina como una forma de evitar la aparición de una lesión mayor, como una úlcera.

Las plantillas ortopédicas son una opción para prevenirlos y tratarlos porque mejoran la posición del pie y disminuyen la presión de las prominencias óseas. Otros tratamientos médicos son el uso de sustancias tópicas para eliminar la proteína excesiva que se forma en los callos.

Ojos de pescado, cero atractivos

Los llamados ojos de pescado o clavos plantares son verrugas virales o mezquinos dolorosos. Su forma es definida, son pequeños puntos negros en la superficie y pueden aparecer en áreas en las que no se presenta presión. Estas verrugas virales son contagiosas y se adquieren en baños públicos, piscinas o lugares contaminados con cierto tipo de virus del papiloma humano. Para tratarlas, el dermatólogo puede usar sustancias tópicas y procedimientos como la cauterización o crioterapia.

Los medicamentos tópicos, es decir, de aplicación directa en la piel, y los tomados hacen parte de los tratamientos para estas lesiones y deben ser administrados bajo estricto control médico.

Cómo elegir el calzado

  • Compre los zapatos en la tarde. En ese momento del día los pies estarán aptos para que el calzado elegido no le quede ni muy justo ni holgado.
  • Tenga en cuenta su peso corporal. A más kilos, más gruesa debe ser la suela del calzado. Recuerde que el peso del cuerpo se triplica en cada paso que da, por eso es importante elegir zapatos que amortigüen el impacto.
  • Verifique que no haya costuras, objetos extraños ni puntillas en el calzado. Callos y úlceras pueden generarse por la presión frecuente contra estos.
  • Las personas diabéticas o con arterias comprometidas en las piernas deben ser especialmente cuidadosas y acondicionar su calzado para evitar áreas de presión.
  • Al comprar calzado, no pase por alto su tipo de pie y de pisada. Así evitará lesiones. Mojar las plantas de los pies y ponerlas en una superficie lisa le ayudará a identificar su pisada: si es neutra, de un pronador o un supinador.

Mi pisada

Cuando compre zapatos tenga en cuenta su tipo de pisada, si es neutra, de supinador o de pronador.

La pisada neutra, la normal, se adapta a cualquier calzado que le brinde estabilidad y amortiguación.

El supinador apoya más la parte externa del pie al caminar o correr. Se le sugiere calzado neutro con buena amortiguación.

El pronador al pisar apoya más la parte interna de la planta del pie, y todo el peso se concentra en esta zona. Puede usar calzado con control de estabilidad y amortiguación.

Un zapato para cada pie

Existen tres tipos de antepiés universales: el griego, el cuadrado y el egipcio.

Expertos en pies, como el podólogo Humberto Silva, hablan de 17 tipos de formas de uñas, tres formas del pie (normal, plano y cavo) y tres tipos de antepié universales: a. El griego, cuyo segundo dedo es más largo que el dedo gordo, y lo tiene el 15 por ciento de la población y es el más adaptable a los zapatos en serie, es decir, los puntudos.

Puede usar también los de punta redonda y ovalada. b. El antepié cuadrado o polinesio, cuyo dedo gordo es tan largo como el dos, lo tiene el 25 por ciento de la población. Su zapato es el de punta cuadrada y medio achatada. c. Y el egipcio es el que tiene el 60 por ciento de la población: el dedo uno (el gordo) es el dominante y los otros van decreciendo. Les convienen los zapatos de punta ovalada, redonda y alargados. En todos los tipos de pie es importante que el calzado no sea estrecho en la punta para no maltratar las uñas, por ejemplo en prácticas deportivas de impacto como squash, running y tenis.

Asesoría: Humberto Silva, podólogo. Laura Cortés, educadora máster en nail art de Masglo. Ximena Quintero, técnica categoría de uñas Cromantic. María Isabel Fuentes, biocosmetóloga de Assul Medical Spa.

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